Grupo de capoeira Extremeño Ebano.


    Lo palenques (I parte).

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    loren

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    Lo palenques (I parte).

    Mensaje  loren el Miér Mayo 16, 2012 3:33 pm

    Introducción.
    La historia del negro en América ha sido contada con detalles por algunos historiadores que han descrito múltiples y desgarradoras escenas saturadas de dolor que hoy día producen espanto. Los negros, sin embargo, de diferentes maneras se las arreglaron para ponerle el pecho a estas penosas circunstancias fundando formas de resistencia que marcaron su identidad y su devenir en la nación.

    Los palenques.
    Conocidos como quilombos en Brasil ó cumbes en Venezuela, eran poblados construidos en terrenos difíciles de acceder, ya fuese entre acantilados, o en medio de la selva. A ellos sólo se llegaba atravesando filos muy estrechos o pantanos muy peligrosos. Los palenques, en su mayor parte fortificados con empalizadas, se convirtieron en centros de actividad de la resistencia, sirviendo como campamentos de provisión y entrenamiento para la acción guerrillera y refugio para cuantos deseaban unirse a la causa de la libertad. A su vez sirvieron a las comunidades negras para estructurar su propio gobierno y organización militar.

    En Brasil los quilombos se extendieron en casi todo el territorio Minas Gerais, Rio de Janeiro, Goiás, Mato Grosso, Pará, Pernambuco, Alagoas, Sergipe, Maranhão, Rio Grande do Sul, São Paulo.
    No solo estaban formados por negros, por ejemplo el de Palmares, uno de los más importantes de este país albergó indígenas y también blancos marginados por la sociedad. Se desarrolló entre 1610 y 1695, llegando a contar con una población de 20.000 habitantes; 12 mocambos en la Serra da Barriga, distribuidos en alrededor de 6.000 casas.
    Este quilombo fue símbolo de la libertad, liderado por Zumbi resistió casi 100 años los ataques portugueses y holandeses, extendiéndose desde Alagoas hasta Pernambuco; comenzó con la fuga de 40 esclavos provenientes de los ingenios de azúcar de Pernambuco.
    Un palenque tenía una fuente de agua, un pedazo de tierra para cultivo, un almacén subterráneo y una pequeña cantidad indispensable de lampas y hachas.
    En los palenques, los negros cimarrones mantenían una vida comunitaria, caracterizada por la igualdad entre todos sus integrantes, tanto para el trabajo como para el reparto del alimento y el comportamiento social y moral.
    Para su defensa, en algunos palenques se habían construido fuertes que estaban hechos de palizadas, en el punto más alto de su albergue temporal. Tenían como únicas armas, espadas, cuchillos y otras armas blancas. Nunca poseyeron armas de fuego. En otros casos completaban su defensa acopiando piedras. Hacían ejercicios de corte militar, utilizando la táctica de las guerrillas.
    En las plantaciones o en las minas, el hambre, la falta de sueño, las condiciones de trabajo inhumanas y los malos tratos, terminaban por agotar el vigor del esclavo, y una vez sin fuerzas, el amo prefería comprar uno nuevo que cuidar de un esclavo enfermo.
    La opresión y deshumanización del cautiverio, de la trata y después del estado de esclavitud, produjo desde los primeros tiempos intentos de rebeldía y el cimarronaje, esto último es una palabra que servía para designar al negro esclavo que huida de los ingenios o haciendas. Aunque más frecuentes y pronunciados en los enclaves esclavistas continentales de Veracruz, Panamá y Cartagena, el cimarronaje se dio también con intensidad en las islas del Caribe. Su inicio coincide con la llegada de los esclavos. Ya en 1522 se registra un levantamiento de los esclavos en la hacienda del virrey Diego Colón en Santo Domingo. Las posibilidades de huida eran difíciles y los castigos severos.

    El cimarrón.
    Desde el siglo XVI, la palabra cimarrón sirvió para nombrar todo aquello que era silvestre o salvaje. También se empleó para designar a los esclavos que huían al monte. Tanto La palabra inglesa maroon, como la francesa marron, provienen de la denominación española cimarrón. La fuga era el primer paso para el esclavo, luego tenía que luchar para tratar de preservar lo que habían construido durante su breve libertad. La historia del cimarronaje es la historia de rebeliones audaces y continuas, orientadas por el ansia de libertad.


    El Palenque como Expresión Libertaria.
    Las fugas de los esclavos obedecieron, en principio, más a actos espontáneos e individuales ante los conflictos circunstanciales con sus amos, que a un proceso razonado, reflexivo y organizado de grupo sobre su condición, en la que la etnia o el estamento social en bloque se levantara en contra del sistema con la intención de a provocar su colapso. No obstante, de acuerdo a algunos estudiosos, podría pensarse que poco a poco el cimarronismo comenzó a tomar la dimensión de una verdadera adquisición de conciencia colectiva encaminada a restaurar su libertad y la organización social autónoma de los negros. Es bajo este principio que surgen los denominados palenques como una necesidad por establecer un territorio propio, lejos del dominio y las leyes del blanco.
    Los palenques fueron aquellos asentamientos que fundaron negros cimarrones, en busca de dos garantías básicas: supervivencia y emancipación. Aquellas comunidades, como ya redacté con anterioridad, fueron erigidas en terrenos selváticos de difícil acceso, los cuales empalizaban y rodeaban con fosos y trampas para dificultar el acceso de la ley, que castigaba severamente tal contravención. En aquellos lugares los esclavos fugitivos cristalizaron su proyecto de libertad. Pero no se trataba sólo de una libertad física y de acción, se trataba en efecto de una liberación que pasaba por lo mental y lo espiritual. En los palenques los negros cimarrones crearon nuevas formas de vida y de organización social; nuevas formas de supervivencia en las que se comienzan a rescatar algunos de los rasgos culturales y sociales propios de su raza, que habían sido reprimidos por los colonos, así como sus lenguas vernáculas, sus creencias y ritos sacroprofanos, su música, danzas, y en general una serie de tradiciones que les fueron reprimidas con su cautiverio.

    En los palenques los cimarrones establecieron lazos particulares de sociabilidad, de parentesco y de división social del trabajo. El cultivo de la tierra era colectivo, primaba la solidaridad, la herencia cultural y estaban gobernados por autoridades elegidas por las mismas comunidades, a menudo apelado a sus formas originales de organización tribal, sin embargo, muchos estudiosos advierten también la emulación de las estructuras políticas, jurídicas y hasta religiosas de los colonos.
    El palenque se constituye entonces, como la figura paradigmática de la lucha esclavista, pues a través de éste, el esclavo buscó recuperar todo aquello que le había sido negado por su condición. Esta forma de resistencia representó la lucha del negro por volver a adquirir el carácter de individuo y de recuperar algunos de los caracteres de su personalidad individual y colectiva, los cuales había perdido cuando fue arrebatado de su propia tierra. El palenque como expresión libertaria se erige además en la única forma que tenía el negro esclavo para apropiarse de estas tierras tan ajenas a él, por su condición jurídica de un no-nativo, en contraste con la situación del indígena y el mimo blanco.

    Nota: Gran parte de la fuente de información a sido extraida de la web del centro virtual Isaacs.

    Pulsa aquí para ver tema sobre el quilombo de Palmares.

    Pulsa aquí para ver película sobre el quilombo de Palmares.

    Si quieres ir de ruta turística al quilombo de Palmares aquí puedes ver como hacerlo.

      Fecha y hora actual: Lun Nov 20, 2017 3:16 pm