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    Lampião, ¿heroe o villano?

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    loren

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    Lampião, ¿heroe o villano?

    Mensaje  loren el Jue Mar 29, 2012 3:44 pm


    Introdución.
    La historia de Virgolino Ferreira da Silva, el célebre bandolero del nordeste brasileño más conocido como Lampião, nos cuenta que posiblemente sea el más grande y controvertido luchador por el pueblo de Bahía, guerrillero majestuoso y violentísimo. Lampião no era capoeirista, pero su defensa por el pueblo negro fue tan grande que aún hoy se le recuerda en las cánticas de las rodas con gran admiración. Nació el 4 de Junio de 1898, en Passagem das Pedras en la Sierra Colorada, que hoy se llama Serra Talhada, en el estado de Pernambuco. Fue el tercer hijo de José Ferreira y María Sulena da Purificação.
    Para algunos un héroe, para otro tan sólo un criminal convertido en mito por los pobres y los marginados, que debido a la falta de protección y de los actos criminales que cometía el gobierno y los señores acaudalados, depositaron en Lampião la esperanzas de igualdad.

    Cangaço

    Para conocer mejor la historia de Lampião comenzaré por resumir un poco el movimiento de cangaço, que fue un fenómeno que tuvo lugar en el noreste brasileño a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Un movimiento al que algunos denominan vandalismo social, y que duró desde 1870 y hasta 1940, cuando Getúlio Vargas, en nombre del régimen denominado Estado Novo, ordenó sofocar cualquier foco de desorden que se diera en el territorio brasilero.
    El movimiento de cangaço se caracterizaba por los asaltos a las haciendas, secuestros de coroneles y saqueos de arsenales. Era un movimiento que actuaba, como luego hicieron las guerrillas, sin morada fija y moviéndose constantemente por el noreste brasilero.

    Origen del cangaço.

    Desde el siglo XVIII, el centro dinámico de la economía brasilera fue llevado hacía la zona sur de Brasil. Esto agravó cada vez más las desigualdades sociales del noreste. Como consecuencias de los límites geográficos entre las haciendas y las rivalidades políticas entre los dueños de las haciendas, surgieron las relaciones entre los vaqueros y los dueños de las haciendas, basadas en la fidelidad de los primeros que defendían con armas los intereses de sus patrones a cambio de trabajo, comida y casa. Esto originó luchas entre familias poderosas que se convirtieron en guerras entre ejércitos particulares.
    Con la proclamación de la república en 1889, se implantó en Brasil el régimen federalista, que concedió una amplia autonomía a las provincias, fortaleciendo las oligarquías regionales. El poder de esas oligarquías de coroneles se fortaleció aún más con la política de los gobernadores iniciada por Campos Sales entre los años de 1899 y 1902. El poder del coronel era medido por el número de aliados que tenía y por el tamaño de su ejército particular de jagunço.
    Este fenómeno se desarrolló en todo Brasil, pero en los estados más pobres, Ceará, Paraíba y Río Grande do Norte, los coroneles no eran lo suficiente ricos y poderosos como para impedir la formación de bandos armados independientes. En ese contexto nació y prosperó el bando de Lampião, alrededor de 1920, coincidiendo con la crisis de la República Velha.

    El verdadero motivo de Lampião.

    Se cuenta que lo que llevó a Lampião al cangaço fue una lucha entre vecinos. Cerca de la hacienda del padre de Lampião, estaba la de Saturnino. Entre estas no había una cerca limitadora. Cuando Saturnino murió, su hijo asumió el comando de la hacienda y ahí comenzaron las peleas que terminaron con la muerte del padre de Lampião por parte de jefes políticos.
    Muchos aseguran que el motivo de su ingreso en al cangaço fue el deseo de venganza por la muerte de su padre. Otros dicen que ya formaba parte de las tropas de cangaceiros cuando su padre fue asesinado. Pero lo que es seguro que Virgulino se unió en 1924 al bando de cangaceiros liderado entonces por Chico Pereira, aunque rápidamente su nuevo líder sería Lampião.

    Como actuaban.

    Según aparece en algunos textos, el bando del más temido de los cangaceiros, entraba cantando en las ciudades y los pueblos con sombreros en forma de media luna, adornados con monedas de oro, plata y ropas de cuero, los bandidos llegaban a pie pidiendo dinero, comida y apoyo. Si el pueblo le daba el apoyo solicitado, Virgulino Fereira da Silva, organizaba un baile y distribuía limosnas. Sin embargo hay una leyenda oscura de la cual indagaré con más detenimiento, y volveré hablar de ella en el blog, que dice; Si la población se negaba a darles lo que pedían, secuestraban a sus los niños, violaban a sus mujeres y herían a los hombres con puñales.
    A la mañana siguiente, antes que los soldados llegaran, el bando partía en fila india, todos pisando en la misma huella. El último iba de espaldas, borrando el rastro con follaje. Fue así que por casi tres décadas, vagando por siete estados, Virgulino sembraba terror y muerte en el sertão. El fracaso de las operaciones preparadas para capturarlo y las recompensas ofrecidas a quien lo matase, sólo aumentaba su fama. Admirado por su valentía, el facineroso, acabo convirtiéndolo en héroe.
    En 1931, el diario New York Time llegó a presentarlo como el Robin Hood de la caatinga que robaba a los ricos para darles a los pobres. El mismo Lampião, era tan vanidoso, al punto de sólo usar perfume francés y de distribuir tarjetas de visitas con su foto. Le gustaba también entrar en los pueblos tirando monedas. Era un gran estratega y a pesar de ser perseguido, el gobierno lo nombro capitán del ejército y lo proveyó de armas y uniformes para combatir a las columnas de Prestes en 1926.
    A pesar de esta descripción favorable, la leyendo negra de Lampião y su bando nos cuenta que actuaban de manera violenta y sanguinaria. Mataba a sus enemigos clavándoles largos puñales entre la clavícula y el cuello. Secuestraban chicos, prendían fuego las haciendas, exterminaban rebaños de ganado, violaban de manera colectiva, torturaban, marcaban el rosto de las mujeres con fierros calientes. Entre las historias que se cuentan, antes de fusilar a uno de sus propios hombres, lo obligó a comer un kilo de sal. Asesinó a un prisionero en frente de la mujer que imploraba perdón. Lampião arrancó ojos, orejas y lenguas de sus enemigos, sin la menor piedad. Perseguido vio morir a tres de sus hermanos en combate y fue herido en seis ocasiones. Esto último es un hecho que me gustaría comprobar, ya que como ocurre siempre la historia se escribe según quien la cuenta, lo que quiero indicar con esto, es que los que estaban a favor de Lampião habrán contado su versión y los que estaban en contra la suya, de este modo siempre existe un contraste que será difícil de autentificar, pero intentaré indagar para escribir con la mayor certeza posible los hechos de la época.

    Su muerte.
    En 1938, Lampião hace una incursión al agreste alagoano y se esconde en Grota do Angico, en Sergipe. La policía alagoana, informada del escondite donde se encontraba Virgulino y organizó una emboscada liderada por el teniente João Bezerra da Silva, junto al Sargento Ancieto Rodrigues. A las cuatro de la mañana del 28 de julio de 1938, dieron el golpe que no duró unos minutos. Aproximadamente 40 cangaceiros consiguieron escapar, pero Lampíão y otros diez cayeron. Su esposa María bonita, que dejó a su primer marido para unirse a los cancaceiros y para acompañar a Virgulino hasta el día de su muerte, fue decapitada cuando todavía estaba con vida.
    Sus cabezas fueron exhibidas de forma macabra para que el pueblo viera que uno de sus héroes había muerto y para desalentar la formación de nuevos bandos. Con la muerte de Lampião, murió el movimiento de los cangaceiros. La lucha de las autoridades por erradicar sus actividades ilícitas se volvió paradójica y disparatada y exhibían los trofeos de los clanes detenidos y ajusticiados. En la imagen del año 1938, observamos la famosa banda de los Lampião, su mujer y sus nueve escuderos, donde se muestran sus cabezas inertes para la complacencia del público en la escalinata de la Iglesia de Santana do Ipanema. Lección de carnicería impuesta por la policía para escarmiento de los que intentaban imitar a los malhechores.

    Virgulino escribió con sangre la historia del cangaço en el noreste brasilero, llegó a tener bajo su mando alrededor de 200 bandoleros, fue el bandido más admirado de Brasil, considerado en algunas ocasiones un noble bandido. Formó parte de la cultura del país. Su historia ha sido contada en telenovelas, libros y películas que aumentaron su misticismo de héroe o bandido.

    Nota:Gran parte de la fuente de información histórica de este archivo procede del blog cultura brasileña.

      Fecha y hora actual: Mar Sep 26, 2017 12:08 am